El pasado mes de febrero, la Conferencia del Mercado de Valores en materia de Arbitraje (SICA) publicó un informe titulado “Percepciones sobre la equidad del arbitraje en el ámbito de los mercados de valores: un estudio empírico”. La meta del estudio era conocer las percepciones de los inversores minoristas cuando han de acudir al arbitraje para resolver sus disputas con corredores de bolsa o bancos de inversión. Este informe es quizás el estudio más relevante publicado por SICA desde que en noviembre de 2002 publicase el denominado “Informe Perino” sobre la forma en la que los árbitros revelaban posibles conflictos de intereses y que llevó a la Comisión del Mercado de Valores (SEC) a revisar la totalidad de requisitos en esta materia concreta.
Estimamos importante indicar al lector que al traducir el título del informe estamos traduciendo la palabra “fairness” por “equidad”, no “justicia”. Como verá el lector, el informe se centra en una comparativa clara y sencilla de percepciones, de sentimientos hacia el arbitraje: ¿cree el inversor minorista que hay equidad en arbitraje cuando se compara con la justicia ordinaria?, ¿Cree el inversor que tiene las mismas garantías y posibilidades en arbitraje que en juicio ordinario?
Los resultados entre los participantes en la encuesta son contradictorios. Respecto a los árbitros, los encuestados opinan que saben escuchar, que conocen los aspectos técnicos y jurídicos que regula la inversión minorista, que ofrecen a las partes toda oportunidad para ser escuchados, que permiten un adecuado proceso de práctica de pruebas. Realmente es difícil obtener tan buenos resultados si tomamos a los árbitros del sector como un colectivo.
Sin embargo, los participantes están divididos en cuando a la rapidez y coste del arbitraje. Para unos, el proceso tarda demasiado y es caro. Para otros, no tarda demasiado y no es demasiado caro.
Lo más importante, quizás, es que para la mayoría de encuestados los resultados no son satisfactorios y creen que el arbitraje tiende a favorecer a los corredores y bancos de inversión, mientras que los tribunales tienden a favorecer al pequeño inversor.
La huella que deja el arbitraje es negativa. El estudio examina percepciones de inversores que han usado el arbitraje recientemente y de inversores que tuvieron que utilizarlo hace un tiempo. Cuanto más tiempo pasa, peor es la percepción que el inversor tiene del arbitraje considerándolo “caro y desequilibrado a favor de corredores y bancos”.
En la página 6 del estudio encontramos una nota al pie que merece ser destacada. Se hace referencia al estudio del profesor de derecho Lawrence B Solum, “Justicia Procesal: teorizando sobre la importancia de la justicia procesal como elemento legitimizador de los métodos extrajudiciales”. El estudio concluye que la percepción de equidad y justicia en los aspectos procesales del arbitraje tiene un impacto extraordinario a la hora de evaluar la percepción de justicia sustantiva y que contribuye a que las partes cumplan las decisiones y respeten al árbitro que las redacta. En otras palabras, si la vertiente procesal del arbitraje es justa y equitativa, las partes tienden a dar por sentado que el laudo será un laudo de calidad, gane quien gane.
Gran parte del estudio explica el proceso de tabulación, de interpretación de datos, márgenes de error y composición de la muestra. Es importante recalcar que de los 3.087 personas que participaron, el 45% son “clientes” y el resto son lo que en este sector se denomina “no clientes”; es decir, abogados, directivos, etc. El estudio intenta diferenciar entre las percepciones de ambos y tabula las percepciones de ambos.
La tabulación porcentual de resultados a las preguntas formuladas comienza en la página 15. El estudio merece una lectura detenida en nuestra opinión por centrarse no tanto en el contenido del laudo, sino en las sensaciones, en la huella que el arbitraje deja en quienes lo usan.