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2008/04/01
Comienza a confirmarse la tendencia hacia la descentralización de la gestión administrativa entre las mayores entidades inter-continentales públicas y privadas.

Cámara Internacional de Comercio [ICC]La competencia por el liderazgo en materia de arbitraje internacional se endurece, y están ganando la partida las entidades regionales con más de diez años actividad y con un volumen ya considerable de arbitrajes nacionales e internacionales en su haber. La Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) lo ha detectado y se ha lanzado a “competir” con la AAA y la LCIA. La ICC comenzará su particular expansión en Asia, concretamente en Hong Kong y Singapur.

Es ciertamente fascinante seguir el día a día del arbitraje mercantil internacional. Las entidades ADR inter-continentales privadas y de derecho público, otrora centralizadas en Londres, Nueva York o París, buscan alianzas estratégicas mediante las que puedan tener una presencia regional real, in situ. No hablamos de convenios mediante el que dos entidades comparten árbitros, o cooperan en la logística mediante la cesión de salas de conferencias, ni hablamos de organizar congresos conjuntamente. Hablamos de presencia real, administrativa, ejecutiva. Hablamos de alianzas entre entidades inter-continentales y regionales que potencian una proyección regional sin anular su carácter regional. Este fenómeno es reciente, muy reciente.

En noviembre de 2007 ya informamos sobre la alianza de la Asociación Americana de Arbitraje (AAA) con el Centro de Arbitraje Internacional de Singapur (SIAC). De otro lado ya informamos en octubre de 2007 que la Corte Londinense de Arbitraje Internacional (LCIA) firmó un convenio con el Gobierno de Barbados para administrar asuntos desde ese país y competir con la AAA en Miami y Nueva York. También informamos en diciembre de 2007 que LCIA está negociando un acuerdo con el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC) para administrar arbitrajes desde los Emiratos Árabes Unidos (EAU). También informamos en Septiembre de 2007 que la Corte Permanente de Arbitraje (CPA) anunció la descentralización con la apertura de una delegación en Singapur y en Delhi. En mayo de 2007 informamos de la apertura de una delegación de CPA en África del Sur.

Todo esto en el espacio de menos de un año. Algo realmente está sucediendo en el arbitraje mercantil internacional a una escala nunca vista antes.

Le toca el turno a ICC que acaba de anunciar la apertura de dos centros en Asia, uno en Hong- Kong y otro en Singapur. No hay alianzas con entidades regionales, sino la apertura de centros regionales propios. El centro principal administrativo se establece en Hong-Kong, desde donde ICC administrará arbitrajes bajo su propio reglamento de arbitraje. En Singapur, ICC establecerá una oficina de liaison aparentemente sin estructura administrativa; una oficina más bien “comercial”.

Hablando de Hong Kong, al lector le interesará saber que el prestigioso Centro de Arbitraje Internacional de Hong-Kong (HKIAC) busca Secretario General. Efectivamente, Christopher Wing To deja la secretaría general de HKIAC para dirigir el Consejo para la Industria de la Construcción de Hong-Kong. En un comunicado de prensa accesible desde su web se ofrecen los detalles del perfil profesional que busca HKIAC para reemplazar a un profesional del arbitraje que ha dejado una huella indeleble en la escena arbitral internacional.

Ahora nos preguntamos, ¿para cuándo una alianza de esta naturaleza entre entidades privadas inter-continentales y regionales en Latinoamérica? Aventuramos que estas entidades cortejarán a Brasil y a uno o varios países sudamericanos de habla española, y que sucederá a no muy tardar.

Desafortunadamente, es probable que España se quede fuera del arbitraje mercantil en Latinoamérica porque no tiene sentido alguno que se arbitren controversias latinoamericanas necesariamente desde España, por mucho que empresas españolas sean parte en ellas, y porque el considerable comercio inter-americano realmente necesita una o varias entidades regionales que, con el apoyo de entidades inter-continentales, florezcan como auténticas alternativas regionales de primer orden.

España, hoy por hoy, no es objetivamente una alternativa arbitral regional (UE), ni intercontinental, y tampoco ha sido realmente una alternativa iberoamericana hasta la fecha, aunque lo intente a golpe de declaraciones de intenciones efímeramente mediáticas. De hecho, España ni siquiera es objetivamente una alternativa arbitral mercantil para España, si bien parece empeñada en buscar fuera lo que difícilmente consigue en casa, arbitrajes mercantiles. ¿Quién no quiere ser AAA? Pero ¿quién está dispuesto a esperar y perseverar más de 80 años para serlo?